Los estudios sobre la seguridad de los esteroles vegetales descartan riesgos en salud humana aunque deben realizarse nuevas investigaciones

Los alimentos con fitosteroles, compuestos vegetales que se anuncian en varios alimentos funcionales como potentes reductores de colesterol, han sido uno de los últimos ‘nuevos alimentos’ que ha tenido que evaluar la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas inglesas) para consumo humano. Y ahora lo es para la Agencia de Normas Alimenticias del Reino Unido, FSA, que analiza la aprobación de un nuevo ingrediente derivado de la soja.

 

Los estudios científicos realizados hasta ahora han demostrado que los fitosteroles, contemplados por la legislación europea como ingredientes funcionales, tienen capacidad hipocolesterolémica, es decir, reducen los niveles de colesterol. Presentes de forma natural en alimentos como aceites vegetales, especialmente maíz, colza, girasol, o cacahuetes y almendras, se trata de compuestos que se proponen para utilizar en ensaladas, productos lácteos y bebidas. Según los datos de la empresa británica Naturis, que es la que hace la solicitud, se trata de un producto con una contaminación mínima y cuya pureza mantiene todas las garantías para el consumo humano.

Nuevo alimento

La incorporación de esteroles vegetales en la cadena alimentaria podría ayudar a reducir los niveles de colesterol, aseguran los expertos

La evaluación del nuevo producto debe seguir los mismos pasos que siguen los denominados ‘nuevos alimentos’ en la Unión Europea, que son los que no tienen una «historia de consumo» anterior a mayo de 1997. Y es que antes de que cualquier producto se pueda introducir en el mercado europeo debe superar rigurosas pruebas que garanticen su seguridad. En el Reino Unido este gravamen del riesgo lo está realizando el Comité sobre los Nuevos Alimentos y Procesos (ACNFP), que designa la FSA. Estos expertos evalúan ahora un ‘esterol libre’ aislado de plantas de soja que no han sido modificadas genéticamente. Los métodos utilizados para la extracción de la sustancia mantienen, según sus responsables, la similitud con los procedimientos que usa el sector alimenticio.

Actualmente estos fitosteroles deben seguir los mismos requisitos que los metales pesados y otros aspectos microbiológicos. Las condiciones las establece una decisión de la Comisión Europea de 2004. En ella establece que la cantidad de fitosteroles en bebidas no debe ser superior a los tres gramos, y que los que se extraigan de fuentes distintas de los aceites vegetales no deberán contener contaminantes. Para ello, fijan que el ingrediente tenga una pureza superior al 99%. Otro dictamen anterior del Comité Científico de la Alimentación Humana, elaborado en 2002, indicaba evitar una ingesta superior de esteroles vegetales superiores a los tres gramos al día.

Últimas incorporaciones

Desde el punto de vista de la legislación alimentaria de la UE, los fitosteroles están considerados como alimentos funcionales. En EE.UU., la Food and Drug Administration (FDA) aprobó su uso en el año 2000. Lo que resulta novedoso de esta sustancia no es su presencia en la dieta, sino su adición a distintos productos, como la margarina. Desde julio de 2004 se han registrado en la Unión Europea (UE) unas 19 notificaciones aprobadas en el Reino Unido, Finlandia e Irlanda para fitosteroles y esteroles procedentes de fuentes vegetales. Las investigaciones realizadas hasta el momento indican que no hay evidencias de genotoxicidad de esta sustancia ni que tenga efectos en el sistema reproductivo, y que en las cantidades recomendadas su consumo es seguro para las personas. Sin embargo, un consumo excesivo podría conllevar riesgos, en especial relacionados con una reducción de la absorción de vitaminas liposolubles. De ahí la importancia de seguir las recomendaciones sobre ingestas admisibles. En este sentido, el National Colesterol Education Program estadounidense fija una cantidad de 2 gramos por día de suplementos con esteroles.

BAJO CONTROL

Almendras, nueces, cacahuetes, pipas de girasol, trigo integral y aceites vegetales, sobre todo de oliva virgen, son los alimentos en los que más abundan los esteroles. Actualmente se han identificado unos 40 esteroles de plantas, de los cuales los más abundantes son sistosterol, campesterol y estigmasterol. Según datos de la Fundación Española de Nutrición, estos tres esteroles representan más del 50% del total de esteroles ingeridos en la dieta de los países occidentales, donde se pueden llegar a consumir entre 200-400 mg/día, cantidades poco significativas para que se produzcan reducciones importantes de los niveles de colesterol.

Este tipo de sustancias requieren en la UE especificaciones en cuanto a etiquetado se refiere. Desde 2004, un reglamento comunitario obliga a informar en la etiqueta de los alimentos de la presencia de fitosteroles, ésteres de fitosterol, fitostanoles o ésteres de fitostanol añadidos. El objetivo es evitar un consumo excesivo de esta sustancia, ya que un informe emitido por el Comité Científico de la Alimentación Humana advertía años antes de la posibilidad de que una ingesta excesiva podía llegar a reducir los niveles plasmáticos de betacaroteno. Esta información es la que debe añadirse en la etiqueta (‘efecto reductor de betacaroteno del producto’), junto con consejos dietéticos de un consumo regular de frutas y verduras.

Autor: CONSUMER.es EROSKI

Fuente directa: http://www.consumaseguridad.com/sociedad-y-consumo/2007/12/20/173100.php

 

  • Autor: Por MARTA CHAVARRÍAS
  • Fecha de publicación: 20 de diciembre de 2007

En las tecnologías sostenibles está la respuesta a la crisis alimentaria La biotecnología, contribuye a la solución.

Las organizaciones internacionales lanzan señales de alerta, los analistas y expertos buscan las causas, sin embargo, ante esta coyuntura difícil el punto clave reside en encontrar soluciones sostenibles.

 

Aumentar la productividad agrícola, frenar el cambio climático y mejorar la calidad nutricional de los alimentos son los principales retos y, al mismo tiempo, los aspectos en los cuales la biotecnología y los cultivos GM pueden aportar.

 

Las causas de la alarma alimentaria son claras: alta demanda de alimento, escasez de suministros alimenticios, incremento del precio del petróleo y un creciente cambio climático.

 

Según Banki Moon, secretario de la ONU, ahora es el momento de que la comunidad internacional defina estrategias a largo plazo tendientes a dar un fuerte impulso a la producción de alimentos, pues no sólo se trata de tomar medidas a corto plazo que resulten paliativas frente a esta grave crisis .

 

A la luz de esta necesidad apremiante que enfrenta el mundo, la ciencia y la tecnología entran a jugar un rol esencial para responder a los retos actuales de demanda alimentaria. ¿Cómo aumentar la calidad y productividad agrícola? Y sobre todo, ¿cómo hacerlo sin tener un impacto ambiental negativo?

 

El objetivo es claro, producir más pero no a cualquier precio, las alternativas para mejorar la productividad y aportar a la solución de la crisis de alimentos deben ser, a la vez, amigables con el medio ambiente.

 

La biotecnología ha demostrado que puede hacer una contribución positiva al logro de este objetivo. Entre las alternativas que aporta esta tecnología está el  desarrollo cultivos genéticamente modificados, GM, que permiten disminuir el riesgo de tener malas cosechas en condiciones biológicas y climáticas desfavorables y reducir, así mismo, los daños que causa la práctica agrícola al medio ambiente.

 

 La biotecnología frente a los principales retos de la crisis alimentaria

 

 

·        Las sequías, las inundaciones y las variaciones térmicas son cada vez más frecuentes y severas. Estos factores anualmente generan grandes pérdidas a los agricultores a nivel mundial y reducen la frontera agrícola explotable y, por lo tanto, la capacidad de incrementar la producción mundial de alimentos.

 

Solución: Acelerar el mejoramiento y aprobación de cultivos que se adapten adecuadamente a los cambios de las condiciones climáticas.

 

A través de la investigación y aplicación de la biotecnología moderna se han obtenido, en centros de investigación públicos y privados, cultivos GM resistentes a la sequía, a la salinidad y a las altas temperaturas. Los cultivos con estas tecnologías están en alistamiento para su aplicación y se encuentran en espera de una luz verde para la aprobación de su uso comercial.

 

 

·        El acelerado desarrollo económico de China e India hizo que cientos de millones de personas salieran de la pobreza extrema y demandaran más alimentos, presionando el alza de precios, principalmente de los granos. Lo anterior sumado al uso de productos agrícolas para la producción de biocombustibles.  Con el aumento de un 57% en el precio de los alimentos a nivel mundial, durante el año pasado,  “la realidad es que la gente ya está muriendo” afirma Jacques Diouf, Director General de la FAO.

 

Solución: Aumentar la producción agrícola mundial para mejorar la seguridad del suministro de alimentos, pienso y fibra.

 

Las nuevas tecnologías, los productos para la protección de cultivos, las semillas híbridas y los cultivos biotecnológicos han venido contribuyendo  en el aumento de las cosechas, por ejemplo, en el caso del maíz en más del 160% en países en desarrollo y casi un 130% en países desarrollados. Sin embargo, la coyuntura actual ha impuesto mayores retos al desarrollo tecnológico.

 

La biotecnología se ha preocupado por aportar soluciones en la reducción de los limitantes y costos de producción, desarrollando no solo cultivos GM tolerantes a condiciones ambientales extremas (sequia, salinidad etc) sino también, para aquellos otros factores primarios, pero devastadores, que afectan la producción agrícola, como los causados por plagas, malezas y enfermedades. Estas últimas, son las causantes de la pérdida anual de cerca del 20-40% de la producción potencial agrícola a nivel mundial.

 

La biotecnología, a través de la inserción de determinadas características en las plantas (resistencia a insectos, por ejemplo), permite asegurar la producción agrícola contra el ataque de insectos específicos, cuyos daños generan importantes pérdidas en cultivos como el maíz.

 

Maíces para consumo humano y animal, soya, canola y algodón, son algunos de los cultivos GM  que en el periodo de 1996 a 2007 reflejaron un incremento notable en la productividad y la calidad de la cosecha.

 

En sus 10 años de uso,  el área mundial de cultivos GM ha crecido aceleradamente, alcanzando en el año 2007 la cifra de 114 millones de ha, cifra de adopción sin precedente en la historia de la agrícola.

 

Sin embargo, el área de cultivos GM reportado en el 2007 solo representa el 8% del área agrícola mundial, hecho atribuido principalmente a las barreras injustificadas que se han generado a uso de semillas GM y que han frenado el acceso de los agricultores a tecnologías más rentables, productivas y amigables con el medio ambiente.    

 

De este modo, es primordial acelerar y facilitar el acceso de los agricultores a las tecnologías agrícolas ya disponibles en el mercado para lograr mejorar las condiciones de la producción de alimentos.

 

 

·        854 millones de personas del mundo están subalimentadas, esto es, disponen de menos de 1.900 calorías diarias. De este número, 820 millones se encuentran en países en vías de desarrollo, en contraste con las 823 millones que había en 1990.

 

Solución: Aumentar la calidad nutricional de los alimentos que se producen.

 

Tras una primera generación de cultivos obtenidos mediante ingeniería genética, cuya finalidad principal era reducir las limitaciones y los costos de producción, llega ahora una segunda generación orientada a mejorar la biodisponibilidad de nutrientes y la calidad nutricional de los productos.

 

Entre los ejemplos cabe citar la producción de variedades de arroz y maíz que contienen cantidades apreciables de b caroteno. Este precursor de la vitamina A escasea en el régimen alimenticio de muchas personas, especialmente en el mundo en desarrollo. La falta de vitamina A en la población infantil tiene graves consecuencias. Se estima que cada año alrededor de 500 mil  niños en todo el mundo pierden la vista a causa de esta enfermedad, que se manifiesta en el Sudeste de Asia y ciertas áreas de África y Latinoamérica. En todas estas zonas, el arroz es un alimento básico.

 

La biotecnología hizo su aporte en el campo alimenticio con la creación del Arroz Dorado, el cual busca aportar vitamina A extra a las poblaciones que no consumen la suficiente cantidad de esta vitamina imprescindible en su dieta diaria. Este arroz GM, que contiene 1.6 miligramos/kilogramo de provitamina A, contribuirá paliar la avitaminosis en los países en vías de desarrollo y ayudará a prevenir entre uno y dos millones de muertes al año de niños menores de cuatro años y unas 500.000 muertes de niños que superan esta edad

 

Actualmente, aparte del arroz, se están realizando investigaciones para aumentar el volumen de otros minerales, vitaminas y proteínas en cultivos como la papa y la yuca.

 

 ¿Y el impacto ambiental?

 

Los cultivos transgénicos ya están contribuyendo a reducir las emisiones de gases invernadero pues al sembrarlos se reduce el uso de maquinaria y combustibles y se aplica  la cultura de labranza mínima lo que ayuda a la retención de carbono en el suelo.

 

De acuerdo con el estudio Cultivos GM: Los primeros 10 años- Impacto socio-económico y ambiental”*, desarrollado por investigadores del Reino Unido, en el periodo 1996-2005, en campos con cultivos GM, se reportó una reducción del 15% en el impacto ambiental. En este mismo periodo, la  reducción en la emisión de gases invernadero fue de 4613 mill de Kg, lo que equivale a sacar de circulación el 8.5% de los carros matriculados en el Reino Unido o 2 millones de vehículos.

 

* Fuente: Cultivos GM: Los primeros 10 años- Impacto socio-económico y ambiental. Graham Brookes y Peter Barfoot. Reino Unido, 2006.

 

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