http://www.enjoy-chile.org/chile-pictures/master/chile/vi_bernardo_ohggins/ruta_del_vino_001.jpgSe han estudiado los genes de la uva, y sus resultados podrían contribuir al mejor conocimiento y desarrollo de productos con base en esta fruta como los vinos, por ejemplo, la relación de los genes y es sabor en los vinos.

Consorcio Público Franco-Italiano para la Caracterización del Genoma de la Vid, es el grupo de científicos europeos encargados segun la revista CONSUMER.es EROSKI (El genoma de la Vid) sobre la codificación y conocimiento de estos genes a buscar, que estarían implicados en la producción natural de aromas y sabores, para productos que luego, se fabrican industrialmente, con la uva, como los vinos y mermeladas, no solo en la uva, y su planta productora, sino en otros organismos vegetales de la misma familia.

Como casi todos los estudios biotecnológicos, además de conocer esas caracteristicas, busca asi mismo la protección a diversas sustancias como pesticidas, modificadas pues a nivel genómico. El artículo de CONSUMER.es EROSKI, asegura:

a variedad Vitis vinifera suma algo más de 30.000 genes codificadores de proteínas, de los que unos 89 son genes funcionales que facilitan la producción de resinas, aromas y aceites esenciales, responsables de determinar las características aromáticas del vino.

Tras el arabis, el arroz y el álamo, la vid es la cuarta planta de la que se descifra el genoma «por su sensibilidad a numerosos fitopatógenos», según ha reconocido a la revista Nature Jean Weissenbach, director del Centro Nacional francés de desciframiento genético Genoscope.

Una de las ventajas de este hallazgo se traduciría además en el desarrollo de cepas resistentes a través de cruces o transmisiones de genes. Debe tenerse en cuenta que las uvas son especialmente vulnerables a ciertas variedades de patógenos, como Uncinula necator, responsable de la enfermedad conocida como oidio que, bajo condiciones climáticas favorables, puede provocar la pérdida total de la cosecha. También la enfermedad de mildiu es importante en cuanto a pérdidas de cosecha se refiere, puesto que el hongo Plasmopara vitícola, responsable de la enfermedad, puede atacar los órganos verdes de la vid y llegar a perjudicar a más del 50% de la cosecha.

La investigación puede ayudar a conocer cuáles son los genes que se relacionan con estas enfermedades, secuenciar las uvas resistentes. Para aquellas más vulnerables a enfermedades, el hallazgo ayudaría a modificarlas mediante cultivo a transferencia genética. La investigación se centra no sólo en «los genes de las enfermedades» sino también a los patógenos, cuya secuenciación serviría para determinar las vías por las que «atacan a la vid». El objetivo es, pues, doble.

Existen otros paises, como Italia, que desde hace ya varios años, vienen intentando conoce rmás a fondo a nmivel genómico y proteómico los genes que se relacionan con caracteristicas imporantes para el mejoramiento de los productos a base de este tipo de frutas, asegura un artículo publicado en Alimentariaonline.com (Italia Ensaya Uvas, Frutillas y Frambuesas Genéticamente Modificadas)

Las frambuesas y frutillas fueron transformadas con el gen DefH9-iaaM, para aumentar el rendimiento de los frutos de estos cultivos, al producir no sólo un mayor número de frutos, sino también más grandes y más pesados que sus contrapartes no transgénicos. Se están llevando a cabo experimentos similares con uvas. “La mayoría de los experimentos son con frutillas y frambuesas, ya que ambos cultivos necesitan mejorar la productividad y la calidad de los frutos”, explicó el Dr. Bruno Mezzetti, de la Universidad Politécnica en Ancona. “En general el mayor problema con estos cultivos es el desarrollo de protocolos muy eficientes de regeneración y transformación. Nosotros tuvimos éxito en este sentido” agregó. Por su parte, la industria vitivinícola en Italia sufre diferentes problemas, entre ellos las enfermedades causadas por virus, bacterias y hongos. “Creemos que la biotecnología es una herramienta alternativa que puede solucionarlos”, dijo el Dr. Mezzetti.

De igual manera, se han descubierto sustancias, que estan implicadas en el aroma y en el sabor, que conociendolas mejor, pueden ser útiles, para la manipulación genética de las plantas que las producen naturalmente, como los terpenos, y los taninos, que por cierto, son sustancias polifenólicas, que ciertamente pueden sintetizarse y usarse indsutrialmente como nutraceuticos, ya que la mayoría de sustancias polifenólicas, funcionan metabólica y funcionalmente como antioxidantes, que son ed gran utilidad en la industria, para la conservación de los alimentos, sin necesidad de antioxidantes sintetizados químicamente, (o artificiales, conservantes), y en el metabolismo humano, a la prevención de desordenes, por ejemplo, cardiovaculares, que por medio de técnicas de Ingeniería Genética, una modificación del ADN puede beneficiar la producción de estas sustancias. El mismo artículo de CONSUMER.es EROSKI, lo argumenta:

Las uvas de Pinot Noir prestan su sabor a los vinos de Borgoña y Champagne y poseen, según el grupo de investigadores, unas copias adicionales de genes que proporcionan sabor y aroma, una codificación adicional de ADN de un ingrediente de efectos saludables. Con se la secuenciación del genoma los expertos han dado cuenta de la existencia de unos 70 u 80 genes de terpeno, lo que podría ayudar, aseguran, a conocer el «origen de la diversidad de sabores del vino» y a hacer combinaciones con estos genes para desarrollar «nuevos sabores».

Aunque se trata de dos moléculas esenciales a la hora de clasificar los distintos sabores del vino, los expertos admiten que deben tenerse en cuenta otros factores externos, como las condiciones bajos las cuales se producen las uvas y el vino, que también influyen en el gusto final.

A VUELTAS CON EL RESVERATROL

El estudio de colaboración entre investigadores franceses e italianos hace especial referencia a los genes que controlan la producción de resveratrol, molécula asociada a los efectos beneficiosos para la salud que tiene el consumo moderado de vino. Según la investigación se han identificado 43 genes implicados en la producción de esta sustancia. Desde hace tiempo han sido numerosos los estudios que han confirmado estos.

Uno de ellos, realizado por expertos del Instituto Nacional del Corazón y el Pulmón del Imperial College de Londres admitía en 2003 la capacidad de esta sustancia para disminuir la inflamación del pulmón que sufren personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o bronquitis crónica. Entonces, el trabajo, publicado en Thorax, atribuía al fitoestrógeno efecto preventivo anticanceroso. Otro estudio, esta vez realizado por expertos de la Universitat de Barcelona (UB) y publicado en la revista Analytical Chemistry en 2005, hablaba de los efectos antioxidantes del resveratrol, en concreto cuando se une con las lipoproteínas de baja intensidad (LDL) humanas después de un consumo moderado de vino.

Otro estudio, publicado en Cell este mismo año, daba cuenta de la capacidad de esta sustancia para favorecer la resistencia física de los ratones. Según expertos del Instituto de Genética, Biología Celular y Molecular de Illkirch, Francia, los ratones a los que se les suministraron altas dosis de este componente corrieron el doble de distancia que la que podrían haber corrida en condiciones normales.

Otros científicos, de Italia, prueban de la misma manera:

Las vides son consideradas uno de los primeros cultivos que motivaron a la humanidad a buscar mejores características en los cultivos. Esta fruta ha sido cultivada en el Viejo Mundo durante siglos y desde entonces los esfuerzos se han concentrado en mejorar su calidad a través del mejoramiento convencional y de la ingeniería genética.

De este modo, a través de ingeniería genética científicos italianos desarrollaron vides con  mayor capacidad de dar frutos.  Las uvas GM se obtuvieron modificando los cultivares de la variedad Silcora y Thompson Seedless, con un gen que aumenta los niveles de ácido indolacético (una hormona vegetal) en las uvas.

El grupo identificó que la variedad Silcora, sin modificar, tenía una capacidad intermedia de dar frutos, mientras que la variedad Thompson Seedles tenía escasa capacidad de fructificación. A través de la ingeniería genética el grupo de investigadores logró que el número promedio de inflorescencias por brote en las plantas Thompson Seedless fueran el doble comparado con sus contrapartes sin modificar.

Los científicos aseguraron que el número de uvas por racimo en ambos cultivares genéticamente modificados, fue mayor que en los convencionales. Indicaron además, que la calidad y valor nutricional de las dos variedades GM, estudiados teniendo en cuenta el enfoque de equivalencia sustancial,  fue equivalente a los de los frutos no genéticamente modificados.(Fuente:www.isaaa.org/kc/cropbiotechupdate/2007/04/27.html#15)

Siendo entonces de utilidad gigantezca la modificación y el desarrollo de los tratamientos genéticos de las plantas, que producen frutas, de las cuales, al ser llevadas a plantas de producción de alimentos, y analisadas, podrían entonces, contener sustancias, como el resveratrol, los taninos, y los terpenos, como polifenoles, que contribuyen al mejoramiento de la nutrición humana, y al desarrollo de nuevos y mejores productos en el mercado, como los nutraceuticos.

CHRISTIANCEBALLOS

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